Desalojados en pandemia: la eventual respuesta del gobierno a 90 familias que viven en el campamento Las Mulatas

por | Sep 24, 2020

Desalojados en pandemia: la respuesta del gobierno a 90 familias que viven en el campamento Las Mulatas

Son 90 familias que tras quedarse sin trabajo, en el contexto de pandemia, se vieron forzadas a tomarse un terreno fiscal en Las Mulatas. Ni cajas de alimentos y ni asistencia social sólo una advertencia de desalojo ha sido la respuesta del gobierno.

La pandemia no sólo se ha llevado valiosas vidas, sus huellas también comienzan a marcas la vida de miles de familias han quedado sin trabajo ni hogar. En Valdivia, la historia de las 90 familias del campamento emplazado en el camino Las Mulatas pone de manifiesto que la vulnerabilidad, que, en plena crisis sanitaria, se transformó en cruda pobreza.

Si bien, los caminos de quienes llegaron a levantar su mediagua entre humedales, barros y pallets, todos ellos están cruzados y en gran parte determinados por la crisis que los dejo sin trabajo ni hogar.

Empujados a la pobreza

Alejandra Naguil y su familia son un ejemplo de eso. Ellos levantaron la primera mediagua en el sector en diciembre del 2019. Un incendio que los dejó con lo puesto, los interminables trámites para un subsidio que nunca llegó, las puertas de la municipalidad y servicios estatales que se mantuvieron cerradas y el alto costo de un arriendo, fueron los empujones que los llevaron hasta el borde de la ciudad y los obligó a construir con pallets una casita para sus familias mientras esperaba su cuarto hijo.  

Casita en construcción en el campamento Las Mulatas Foto: Capsular

Son alrededor de 50 “casitas” o medias aguas que se construyeron en los últimos 9 meses. La llegada de familias ha aumentado con la pandemia, quienes aprovechando su retiro del 10% de los ahorros previsionales lograron empezar o terminar las frágiles construcciones de lata y madera, tan sólo a unos centímetros del río.

Notificación del eventual desalojo del campamento Foto Cedida

La “solución social” del gobierno

Pero para la ciudad, la municipalidad y el gobierno regional, el campamento no existió durante 9 meses. De hecho, las únicas veces que habían sido “visitados” fue por Carabineros quienes llenaron una planilla con nombre, apellido y rut.

Fue la notificación del día 01 de septiembre que envió el SEREMI de Bienes Nacionales, Eduardo Berger a una decena de familias advirtiendo sobre la ocupación ilegal del campamento de terrenos fiscales fue la que alertó de su precaria existencia.

“Presidenta hágase presente, nos están notificando a las familias de que nos van a desalojar”, fue el llamado urgente que recibió ese día Alejandra. De inmediato fue donde se encontraban los vecinos. Allí vio a dos funcionarios de Bienes Nacionales y una patrulla de Carabineros entregando las solicitudes, quienes advirtieron que se realizarían tres “notificaciones”, y que luego de esta, se realizaría una orden de desalojo.

El miedo al desalojo

El miedo de un desalojo siempre está en un campamento que se toma un terreno. Pero ese día, el susto fue muy grande, recalcan.  Es “una inversión, los recursos de uno, y si te dicen que de la noche a la mañana te van a desalojar, asusta”, aclara Alejandra.

El eventual desalojo activó una red de contención ciudadana entorno al campamento que hizo dar explicaciones al SEREMI de Bienes Nacionales en medio de una sesión del Consejo Regional el 9 de septiembre. En ella, el funcionario de gobierno indicó que “en ningún medio de comunicación he hablado de desalojo, sólo se les indicó que en siete días deben hacer entrega voluntaria del terreno fiscal, debido a que es una ocupación irregular”.

También aclaró que el Intendente César Asenjo, habría instruido al Gobernador de Valdivia, Cristian Cancino dar “solución social” al problema. Pese a las declaraciones, la presencia gubernamental en el campamento solo ha sido palpable con la notificación firmada por el SEREMI Berger.

Solidaria comunidad

Pero la presión gubernamental no ayuda a las familias, quienes también quieren salir de la situación, pero “con una solución digna”, que aleje a sus hijos del frío, la humedad y la enfermedad. Muestra de eso, es el camino que recorren por constituir el comité de vivienda “Latinoamérica Unida”.

A mediados de septiembre, las banderas chilenas adornaban las murallas de pallets del campamento. Foto: Capsular

El comité está a la espera de su constitución legal en la Municipalidad de Valdivia, proceso que a la luz de la urgente pobreza no parece acelerarse ni dar respuestas.  A pesar de ello, Alejandra junto al comité han comenzado a informar a la comunidad de Las Mulatas sobre los requisitos de la postulación para una vivienda.

A contraluz de lo que declaró Eduardo Berger, sobre la molestia que estaba produciendo el campamento, una parte de la ciudadanía valdiviana parece no entenderlo así. Muestra de ello es que han actuado con mayor prontitud que las autoridades de turno.

La solidaridad civil puesta en práctica así lo demuestra: cuando la Junta de Vecinos de Guacamayo, ha entregado alimentos; el Sindicato de Pescadores de Valdivia, facilita la sede y terreno para las reuniones; o cuando empresas del lugar aportan con el agua potable; y las organizaciones sociales se mantienen prestando ayuda.

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